21 febrero 2009

Día 203, La huida.

Jesús se despertó dentro de su celda. Miró alrededor y vió todas las demás celdas ocupadas. Era un día normal en el centro penitenciario. ¿Qué había sido de los zombis? ¿Y de sus compañeros?. Pensó que todo había sido una pesadilla. Se sintió aliviado, aunque era una lástima que gente como el yonki o el policía retirado no existiese más que en su imaginación.
Se sentó en la litera y vio pasar al guardia por delante de la celda. Algo le resultó raro. Se acercó a la puerta y lo llamó. Este tenía la cara del representante. Seguramente en el sueño había puesto caras conocidas a sus personajes. Despertó a su compañero de celda, tenía la cara del policía retirado y en la celda de al lado estaba el yonki y el cura. Había sido el sueño más realista de su vida. Se tumbó en la litera y cogió el libro que estaba leyendo. Su título era: "Cómo reparar un Nissan Patrol". Se echó a reír y comenzó a leerlo, pero dentro del libro no había ninguna información de mecánica, sólo instrucciones para hacerle un puente, para construir trampas para pájaros y aprovechar el agua de la lluvia y manuales de uso de los rifles semiautomáticos. Lo volvió a cerrar asustado y leyó el título: "Cómo huir en un Nissan Patrol". Sólo sabía una cosa sobre los sueño vívidos, y era que para comprobar que estabas en uno había que leer dos veces la misma frase y ver si seguía siendo la misma.
Estaba en un sueño. Si despertaba estaría otra vez rodeado de zombis y con un rifle en la mano. Lo último que recordaba era entrar en la cárcel y cerrar la puerta de la valla empujando con el coche. Salir del Patrol pegando tiros apoyado por el policía y el yonki desde la torre.
Se dio una bofetada para ver si despertaba, pero no podía. Miró a la puerta de su celda y vio el pasillo lleno de zombis, entre ellos el representante y la niña. No recordaba haber visto a la niña como zombi, pero el sueño se la mostraba, tal vez era un presagio. Lo importante, pensó, es despertar.
Y despertó. Tenía un fuerte dolor en la rodilla. Estaba en el maletero del Patrol. Se incorporó por encima del asiento y vió al yonki conduciendo, a la niña en el asiento de al lado y el cura en el asiento de atrás diciéndole que se volviera a tumbar.
- ¿Donde estamos? - Preguntó.
- Fuera de la cárcel, no sabemos donde ir. - Dijo el Yonki
- ¿Qué ha pasado?
- Se ha ido la cosa de madre. Resulta que los zombis han conseguido entrar y el ruido de tiros ha hecho que vinieran muchos. Se han acabado las balas y encima se ha incendiado.
- ¿Y el poli?
- No ha conseguido escapar, cuando te quedaste inconsciente te cargó en el maletero del Patrol. Pero no vigiló su espalda y le mordieron. Se pegó un tiro en la cabeza para no convertirse en uno de ellos.
- Y ¿Porqué me quedé inconsciente?
- ¿No te acuerdas?. A ver, cuando entrasteis a la cárcel fuisteis primero a por la niña y el cura.
- Estábamos rodeados y dentro de una celda - Dijo el cura - Vosotros dos cerrasteis la puerta de la galería y matasteis a los zombis que habían en ella, luego nos sacasteis.
- Yo estaba muy asustada y no me podía mover por la herida. El caso es que me metiste en el coche y fuisteis los tres a rescatar al yonki a la torre.
- Nunca he cogido un arma, pero entendí que era necesario rescatar a ese pobre hijo de dios descarriado. - Dijo el cura.
- Cuando conseguisteis acceder a la torre salimos los cuatro corriendo, pero nos acorralaron en un pasillo, así que nos pusimos a disparar hasta que nos quedamos sin balas. Si no nos hubiéramos quedado sin balas habríamos matado a más de mil zombis, en un pasillo es mucho más fácil acertar a la cabeza. Pero nos quedamos sin balas y cogimos las hachas para intentar escapar. Tú ibas delante cortando cabezas, pero una ya cortada te mordió en el tobillo. Así que antes de que se expandiera la infección por tu cuerpo, pediste que te cortáramos la pierna por la rodilla. Lo hizo el madero con su hacha que todavía no tenía sangre. Te quedaste inconsciente del dolor y el madero cargó contigo mientras el cura y yo seguíamos cortando cabezas hasta el coche.
- Y así estamos, huyendo de una cárcel llena de zombis, sin balas, con un poco de comida y agua y con un exlegionario mutilado que puede que se convierta en zombi dentro de un rato -Dijo el cura - ¿Qué te parece?
- Que estamos jodidos. - Dijo Jesús.

Le inyectaron morfina y se quedó dormido. Pero antes de dormir sintió pena por su amigo el policía retirado, el único cuerdo de un grupo que ahora se encaminaba a un destino incierto.

En anteriores episodios...
Dentro de muy poco
Dentro de muy poco II
Dentro de muy poco III
Dentro de muy poco IV
Dentro de muy poco V
Dentro de muy poco VI
La historia de Alicia I
Diario de Jesus
Día 150
Día 201
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