29 enero 2009

Día 202

Esperaron toda la noche dentro del Patrol Jesús y el viejo policía. Los zombis, golpeando el cristal blindado y rompiendo sus dientes en el duro metal del todo terreno, no les dejaban dormir. Una mujer zombi totalmente desnuda había desgastado su mano de tanto golpear el cristal y ahora golpeaba con los huesos de la muñeca. En vida debió ser muy guapa - pensó Jesús, al cual los 202 días más su tiempo de prisión habían supuesto un celibato forzoso del cual no tenía esperanzas de salir. Pensó en las posibilidades sexuales que podían ofrecer los zombis y si su enfermedad se transmitía via sexual. Desde luego si hubiera contacto de sus fluidos con alguna herida sería fatal. Lo que sí tenía claro era que difícilmente alguien lo consideraría una violación y que la zombi no sufriría no sentiría placer en absoluto. Sería como hacerlo con una muñeca hinchable llena del líquido verde de La Roca.

El yonki, en la torre y escuchando los golpes de los zombis contra la puerta de acero, tampoco podía dormir. Perfilaba el plan, dispararía sólo a los de dentro de la alambrada y una vez Jesús y el poli cerraran la puerta. Tenía que ser certero y usar sólo 50 de la 100 balas en un primer momento. Se trataba de reducir el número, no de quedarse sin recursos.
El sueño le vencía de vez en cuando y en los breves instantes que dormía soñaba con su vida anterior a la infección. Sin duda era mucho peor. El caballo lo había convertido en algo por lo que ahora sentía repugnancia. Recordó el día de la infección. Esa noche le dejaron entrar, no sin mirarle mal, en una discoteca de las afueras de valencia. Dos horas más tarde nadie lo habría distinguido de uno de los zombis que entraron en la discoteca. Pero antes de ese momento le dio tiempo a entrar en el servicio y encerrarse en una letrina. Se pinchó y se dió cuenta que tal vez la dosis era excesiva o estaba adulterada. No sabría decir si permaneció sentado dos o veinticuatro horas. El caso es que cuando despertó se dió cuenta que la canción "Zapatillas" del Canto del Loco se estaba repitiendo sin parar, nadie estaba pinchando. Salió de la letrina y vio cadáveres en el suelo y otra gente comiéndoselos. Entró en la letrina otra vez y llegó a la conclusión de que era una alucinación provocada por las drogas. Sacó un gramo de farlopa y se lo consumió entero. Salió corriendo del servicio y cogió una barra de hierro de la mano de un segurata sin cabeza y con ella destrozó la cabeza de los zombis que se cruzaban en su camino. La excitación unida al efecto de la cocaína hizo que corriera durante casi una hora, pero sus atrofiados músculos de yonki le dijeron basta justo delante del centro penitenciario de Picassent, escuchó a Jesús por megafonía que le invitaba a entrar.

Cuando llegó la mañana, encendió la radio y Jesús le contó su plan para reconquistar la prisión.


Anteriormente:
Dentro de muy poco
Dentro de muy poco II
Dentro de muy poco III
Dentro de muy poco IV
Dentro de muy poco V
Dentro de muy poco VI
La historia de Alicia I
Diario de Jesus
Día 150
Día 201

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2 Comentarios:

Blogger Juana Dijo...

Siiiiiiii amigoooo, una nueva entrega de esta magnifica saga.

1/2/09 09:40

 
Anonymous El sexo de los sombis Dijo...

Los sombis no tiene sexo?....Y la serie esta anbientada en Valencia no? eu dic per Picassent. I per que el punki estaba en una discoteca tipo L'Alkimia de la epoca. Yo possaria tambe une persecucio per bancanls, en les Okitsu, es tornen sombi al ser mossegaes o entrar en contacte per un infectat.. Jojo esta wapo hara a lo Prision Break jeje

2/2/09 23:09

 

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