18 noviembre 2008

Día 200 desde la infección

El Nissan Patrol de la guardia civil que estaba a las afueras de la cárcel de picassent era algo muy tentador.
Más teniendo en cuenta que por alguna razón se había reducido el número de pájaros que sobrevolaban la prisión. Los pájaros eran la única comida que podían conseguir los supervivientes de dentro. El huerto que plantaron aun no daba sus frutos y posiblemente no los diera nunca.
Si consiguieran llegar a él y ponerlo en marcha, podrían ir a la ciudad a saquear algo de comida en conserva, algo de gasoil y municiones.
Desde la puerta principal del centro penitenciario hasta la puerta del conductor del patrol habían unos 200 metros. Usain Bolt habría necesitado poco más de 19 segundos para llegar, Jesús confiaba poder hacerlo en unos 30 con un arma en la mano, eso si no tenía que disparar a ningún Zombi por el camino.
El plan estaba diseñado en caso de emergencia para que Jesús pudiera ir a la ciudad a por algo de vital importancia. Incluso había un plan diseñado y ensayado para evacuar la cárcel y largarse todos con el patrol. Pero lo más razonable era que saliera sólo Jesús, ya que la cárcel de momento era un lugar seguro.
El día 200 llegó la emergencia. La niña sufría una infección muy severa a causa de una herida. La enfermería de la cárcel no tenía antibióticos y sin ellos, moriría en pocos días. Así que planificaron la huida para el día siguiente.
La noche de antes colocaron un reproductor mp3 conectado a una batería de emergencia y unos altavoces de la cárcel en la verja del extremo opuesto a la puerta principal. El sonido de sus voces atraerían a la mayoría de los zombis a ese punto.
El Yonki se colocó en la torre de vigilancia con el rifle de precisión de Jesús. La niña fue encerrada en una celda, protegida de una eventual filtración zombi en la cárcel. El representante sería el encargado de abrir la puerta y cerrarla cuando Jesús y el policía retirado salieran corriendo hacia el coche. Cada uno hacia un lado irían disparando a los zombis que se acercaran. La mira telescópica del rifle les permitió ver que los pestillos estaban abiertos, por lo menos podrían encerrarse en el coche al amparo de los cristales blindados. El policiá retirado sabía hacer puentes. Así que si el coche funcionaba podrían irse a por medicamentos, comida y armas. Mientras, el cura dijo que rezaría por el éxito de la misión cómodamente instalado en una celda.
Jesús cogió un rifle y el policía un subfusil. El representante contaba con otro subfusil para disparar cuando hubiera cerrado la verja. Antes de la salida estaba prohibido cualquier disparo.

Entre los tres abrieron la puerta y Jesús y el policía salieron corriendo. Los zombis se dieron cuenta enseguida y los que estaban cerca del coche fueron hacia ellos. Mientras, el representante luchaba por cerrar la enorme puerta con tela metálica que parecía atascada en algo. Jesús corría más rápido y además disparaba a las cabezas de los zombis que rodeaban al patrol. El policía, por su parte, estaba cansado y no disparaba, estaba concentrado en su carrera. El yonki resultó ser un excelente tirador y eliminó a los objetivos más peligrosos con un sólo disparo y a una gran velocidad.
La puerta seguía atascada, el representante luchaba por cerrarla cuando un zombi se enganchó en ella. Pronto, otros fueron a por el representante, que decidió dejar de intentar cerrar la puerta y se puso a disparar. No acertaba a las cabezas y el ruido de los disparos atrajo a más zombis a la puerta. Poco pudo hacer, diez o más zombis lo rodearon; se puso nervioso y agotó el cargador. Tenía otros de recambio, pero su mano temblorosa hizo que cayeran al suelo. Se agachó a por ellos y no volvió a levantarse.
Jesús había llegado al patrol, pero el policía estaba a medio camino. No estaban la llaves puestas, así que bajó del coche, se apoyó en el capó y disparó a los zombis que se acercaban al policía. El yonki seguía haciendo su trabajo, desde el patrol no se escuchaban los disparos del rifle, pero cada dos segundos un zombi caía fulminado con un agujero en el cráneo. Por fin, el policía llegó al patrol y se metió dentro. Los zombis que lo rodeaban eran demasiado numerosos para un enfrentamiento directo, incluso con apoyo de francotirador. Por lo que saldrían atropellando a algunos con la esperanza de que los siguieran y que no entraran en la cárcel.
La puerta abierta de la verja hizo que muchos zombis entraran a buscar el olor de la chica, el cura y el yonki. Con la radio del patrol, jesús habló con el yonki, que disponía del último walkie con batería. Le dijo que dejara de disparar y que asegurara la torre sellando la puerta. La chica y el cura estarían a salvo. Cuando volvieran con armas, comida y medicina planificarían la reconquista de la prisión. Mientras tanto, y hasta que no viera aparecer de nuevo el patrol, debía apagar la radio y no malgastar munición.

Anteriormente:

Dentro de muy poco
Dentro de muy poco II
Dentro de muy poco III
Dentro de muy poco IV
Dentro de muy poco V
Dentro de muy poco VI
La historia de Alicia I
Diario de Jesus
Día 150 desde la infección

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3 Comentarios:

Blogger Juana Dijo...

joer ke tension parece un capitulo de lost o prision break

22/11/08 18:06

 
Anonymous Zombi Golimar for president Dijo...

Che agarrabo yo a la chiqueta i al curra i els possa-ba yo de pienso pa els zombis. I mentres els zomis estan ha hi rosegant serebros. Agarraba el patrol i men anaba a buscar mes pienso.. Jejej Esta prou be es nota que estas prou documentat, en els llibres eixos que el vas comprar en Valencia.

23/11/08 13:28

 
Anonymous Anónimo Dijo...

Collins, no nos dejes así en toda la tensión.

26/11/08 23:28

 

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