12 noviembre 2008

Día 150 desde la infección

Las cosas no han cambiado mucho desde que dejé de escribir. He vuelto al diario porque creo que no vamos a sobrevivir, al menos nosotros, y quiero dejar testimonio desde mi experiencia como legionario y cómo he tenido que adaptarme a este nuevo tipo de guerra.

Cuando limpié la cárcel de Picassent de los zombis usé un subfusil que encontré en el arsenal de los funcionarios de prisiones. Fue muy útil porque la mayoría de los zombis estaban por los pasillos. Los que encontré en los patios necesitaron ráfagas más duraderas, porque no es fácil acertar a la cabeza.
Hoy tengo siempre a mano un rifle. Lo encontré en la torre de vigilancia de la cárcel. Contra humanos vivos, el fusil de asalto o el subfusil puede resultar ventajoso porque permite ráfagas que pueden herir a muchos a la vez. Pero los zombis sólo mueren con un disparo certero en la cabeza.
En los numerosos ataques que hemos sufrido (siempre porque el vigilante de turno no estaba atento) se ha demostrado que una persona sin experiencia consume todo el cargador del subfusil y aun acertando al zombi no lo derriba. Esto le pasó al representante, menos mal que el policía retirado lo eliminó con su pistola reglamentaria.
Por lo tanto, recomiendo como arma principal un rifle semiautomático o uno de cerrojo. El semiautomático principalmente, pero el de cerrojo es de fácil mantenimiento. Los rifles de caza son muy eficaces y se pueden encontrar sin problemas en armerías, incluso en tiendas de deporte.
Siempre tengo una pistola a mano. Pero sólo la uso si me quedo sin balas en el rifle o tengo que disparar a muy poca distancia.
La guerra psicológica no funciona, los zombis no tienen miedo de un arma grande y no sufren por la pérdida de seres queridos. No recuerdan nada de su vida anterior, una foto de un ser querido antes de la infección no les afecta en absoluto.
Un zombi seguirá avanzando hacia tí hasta que te coja o lo elimines. Aunque parezca una tontería, hay que aprender a luchar cuerpo a cuerpo. Sobretodo a esquivar los ataques. Además hay que mantenerse en forma. Los zombis no pueden ir más rápido que nosotros, pero seguirán caminado hasta que las piernas se desgasten. Si tienes que salir corriendo no confies en que lo dejarás atrás, cuando te canses te alcanzará. Hay que buscar refugio y armas. No confíes en tu fuerza, debes entrenar la resistencia.
Sólo el policía retirado y el yonki se han tomado en serio lo de los ejercicios físicos, el yonki ya es un excelente corredor. Además le estoy enseñando a usar el rifle de precisión. Desde la torre de vigilancia tenemos a los zombis a unos 500 metros, son blancos móviles y numerosos, así que suponen un excelente material para practicar el tiro.

EDITO:
para los que no han seguido el hilo, este es el orden de los relatos:
Dentro de muy poco
Dentro de muy poco II
Dentro de muy poco III
Dentro de muy poco IV
Dentro de muy poco V
Dentro de muy poco VI
La historia de Alicia I
Diario de Jesus

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1 Comentarios:

Blogger Juana Dijo...

mola

17/11/08 13:04

 

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