10 mayo 2008

Vacunuir Total 50

"¿Siente usted somnolencia tras un duro día de trabajo? Entonces usted está enfermo. Necesita la nueva medicina ANTISOMNIOL con un 30% más de cocaína que sus competidores. No permita que la enfermedad del sueño le estropee la interesantísima programación nocturna de la televisión. Salga de compras por las más elegantes farmacias de su ciudad a cualquier hora sin que el molesto sueño le interrumpa su feliz vida."


Gregorio Casas, pediatra del Nuevo Alcanyis, estaba viendo el diario electrónico. Viendo más que mirando y por supuesto más que leyendo. Hacía mucho tiempo que los diarios electrónicos perdieron su función informativa para ser sólo publicidad agradable y bonita sin las molestas malas noticias del mundo. Las malas noticias es algo que los asesores de salud del gobierno habían decidido que eran malas para la salud mental de los ciudadanos. Gregorio era de la generación en la que aun vio algún diario electrónico con noticias.

Pharmanuir, como empresa patrocinadora del hospital de atención gratuita sólo le permitía 10 minutos cada 2 horas para descansar y ya se estaba pasando. Se levantó sólo cuando escuchó en los pasillos un alborto no habitual. Se trataba de un parto.

Aunque la atención en el hospital era gratuita, no se trataba de un hospital público como el que trabajó Gregorio justo al terminar la carrera. De hecho ese fue el último hospital público en Europa y cerró pocos meses después de que Gregorio fuera contratado por el Nuevo Alcanyis. Los hospitales públicos perdieron su sentido cuando la seguridad social empezó a recortar gastos y a aconsejar a los pacientes contratar un seguro privado. Luego surgió un nuevo concepto de hospital que resultó en la práctica ser todo un éxito comercial. Estos nuevos hospitales eran de atención gratuita patrocinada por una empresa farmacéutica. Lo único que tenían que pagar los pacientes eran las medicinas (en caso de las necesitaran).

Gregorio hacía de todo, Pharmanuir decidió no tener demasiados especialistas y tener más médicos genéricos que, en caso de duda podrían consultar al especialista en cuestión. De esta forma se filtraban los casos resueltos por un especialista y estos dejaban de tener un contacto directo con el paciente. Estos especialistas residían en el hospital central de de Pharmanuir en Madrid. El ahorro era considerable y los pacientes agradecían esto porque podían beneficiarse de promociones como 2x1 en calmantes o un 50% de descuento sobre la décima unidad de antidepresivos.

"¿Le duele la cabeza? Más vale prevenir que curar, use Cabenuir. El único tratamiento que previene el dolor de cabeza. Tómelo todos los días en el desayuno y garantizará que no le duela la cabeza en todo el día. Está indicado tanto para los que lo sufren habitualmente como para los que no les apetece sufrirlo nunca."


El parto no tenía complicaciones; así que Gregorio, tras supervisar que todo se hacía correctamente, fue a cumplimentar algunos papeleos legales sobre el parto y a por una dosis de "Vacunuir Total 50", una vacuna de amplio espectro que eliminaba el riesgo de sufrir casi cualquier enfermedad mortal o muy grave y garantizaba la fidelidad del futuro cliente con algunas enfermedades crónicas leves cuya tratamiento dependía de una medicina patentada por Pharmanuir. Luego recetó algunos medicamentos necesarios a la madre, algunos placevos,medicamentos para el padre y una receta de sugerencias entre las que podían encontrar algunas pastillas que garantizaban una mayor pecepción de la realidad y un mayor disfrute de la misma para optimizar la felicidad de tener un hijo. Casi todos los medicamentos se podían conseguir sin receta ni registro, pero "Vacunuir Total 50" no, era necesario el registro de cada vacuna que se suministraba para garantizar que todos los médicos cumplían con las directrices comerciales de la empresa.

Gregorio Casas se encargaba personalmente de poner la vacuna de fidelidad a los recién nacidos. Así que registró en la base de datos la dosis que se llevaba y el nombre de los padres a quienes iba asociada. De esta forma sería más sencillo en unos años diagnosticar qué enfermedad crónica leve sufrían los niños. Salió del almacén de los medicamentos y fue a la habitación del niño. Pidió una aguja a un enfermero que vio por el pasillo. En la habitación del niño esperó a que se fueran los familiares y una enfermera que estaba dando indicaciones a la madre. Entonces extrajo el "Vacunuir" con la aguja y lo acercó al bebé. Luego clavó la aguja e inyectó la vacuna al colchón. Como siempre hacía.

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2 Comentarios:

Blogger Juana Dijo...

Gregorio Casas es un señor.

13/5/08 17:57

 
Anonymous Enrico casas solo gineocologia jejej Dijo...

El otro dia soñe que Gregorio casa me hacia una operación a vida o muerte, del frenillo... Y descubrio que solo tenia un grano cón lupos... Jeje esta wapo.

13/5/08 19:31

 

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