11 mayo 2007

Rambo IV (Segundo Episodio)

El sol se estaba poniendo tras unas montañas. Esa noche se presentaba fría y todo el mundo estaba nervioso. Rambo veía el atardecer en Kabul sentado en un Hummer mientras afilaba su cuchillo.
- Rambo, ya ha llegado el capitán Smith, el que dirigirá toda la operación. - Dijo el coronel Trautman. Rambo se puso en pie y lo saludó.
- Descanse, bien, Señor... John Rambo - Dijo el capitán Smith ojeando su historial.- Es una lástima que esto no sea Vietnam, porque con su ayuda lo ganaríamos. Sin embargo esto es Kabul y las reglas de la guerra han cambiado.
- En la guerra siguen muriendo buenos soldados, no ha cambiado tanto - dijo Rambo.
- Está bien, le explicaré su función en esta misión. Se trata, como sabe, de rescatar a los periodistas secuestrados. Por suerte hemos averiguado dónde los esconden. Lo malo es que es una cueva reconvertida en carcel y de eso el satelite no puede mostrar imágenes. Pero el coronel Trautman nos ha dicho que usted ha luchado ahí abajo y conoce esas cuevas. Su función es guiar a mi comando hasta la cárcel y esperar a que los rescaten. Puesto que ahora es civil, no se le asignarán tareas de guerra y sólo dispondrá de arma para la autodefensa. ¿queda claro?
- Si señor. - Dijo Rambo con un gesto claro de indignación.
- El helicóptero les dejará a unos 2 kilómetros de la cueva, si se encuentran en apuros les rescataremos. Tenemos más medios para el rescate de prisioneros, no arriesgaremos sus vidas. Saldremos a las veintidós cero cero.
- De acuerdo.
El capitán Smith se dirigió a su tienda de campaña, otros asuntos le apremiaban.
- Rambo - Dijo el Coronel Trautman en voz baja - Si ves que existe la posibilidad de rescatarlos te doy permiso para que desobedezcas sus órdenes. Tráeme a mi hija viva pase lo que pase.
- Lo haré encantado, señor.

El Helicóptero sobrevolaba sobre los oscuros campos de opio afganos.
- Que luna más bonita. - Dijo Santiago, un soldado hispano de oscura tez mientras miraba la foto de su mujer embarazada. - Me recuerda a Martita, sería la luna perfecta para una cena romántica con ella cuando vuelva a casa. ¿sabes que pasado mañana me voy a casa?
- Es la luna perfecta para una incursión nocturna. - Dijo Rambo.
El helicóptero aterrizó en un pequeño valle. Salieron todos los soldados y se alejó por donde había venido. En total eran 7 personas, al mando estaba el sargento Anders, un militar condecorado de la operación Tormenta del desierto.
- El GPS se ha estropeado, tienen que mandarnos otro. - Dijo un soldado.
- De acuerdo, llámales y que lo traigan, esperaremos. - Dijo Anders.
- Yo iría por allí, allí están las cuevas - Dijo Rambo.
- Pero John, no las encontraremos sin el GPS. - Dijo Anders.
- Este es mi GPS. - dijo John señalando la brújula de su cuchillo y la estrella polar. - Yo sólo confío en él y será mejor que lo hagas tú si no quieres que nos preparen una emboscada mientras esperamos, el helicóptero ha hecho mucho ruido.
- Está bien, John, tú eres el guía.
Caminaban sigilosos por la noche afgana cuando el primero de la fila pisó una mina. Su pierna quedó destrozada y gritaba de dolor.
- No puede ser, esta no es zona de mina.- Dijo Anders
- Sólo puede ser una emboscada.- Dijo Rambo.
En ese momento se escucharon disparos y cientos de balas sobrevolaron sus cabezas. El soldado de la radio llamaba desesperado pidiendo refuerzos, Anders y los demás disparaban al azar, porque no sabían de donde venían los disparos. Rambo había desaparecido.
Oculto por las sombras, Rambo se acercaba a un Talibán por la espalda con su cuchillo. Uno a uno los fue matando. Anders y los suyos habían hecho un buen trabajo por su parte, habían repelido el ataque con relativo éxito. En el suelo estaba Santiago el hispano con una bala en la cabeza y la foto de su mujer en la mano.
- Debemos volver, no podemos completar la misión y Jack está herido de gravedad. - Dijo Anders.
Poco tiempo después llegó el Helicóptero. Cargaron a Jack y el cuerpo de Santiago y empezaron a subir.
- ¡ Vámos John, sube!. - Dijo Anders.
- Está bien, mañana lo intentaremos de nuevo. - Dijo Rambo.
- De eso nada, esto en teoría era una misión fácil, pero hay mucha resistencia. Será abortada y se intentará un intercambio de prisioneros.
- Entonces me quedo. - Dijo Rambo.
- No, es una orden, sube al helicóptero o se te hará un consejo de guerra.
- No podéis, ahora soy un civil.
- Rambo, por favor, sube. Son muchos y tu ya no eres el que eras en Vietnam.
- Tengo que traer a la hija del coronel Trautman. Esa es mi guerra.
- Está bien, viejo loco, quédate. Pero toma mi arma, la necesitarás.
- Gracias.

El helicóptero se alejó. La luna brillaba muy bonita esa noche.

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