05 mayo 2007

Rambo IV (Primer Episodio)

Un gran ciudad americana (poco importa cual) se despertó ese día, como todos, con el tráfico y el ruido de las obras. Una de esas obras, la de un rascacielos es la que más destacaba por su altura. Cientos de obreros trabajaban en el edificio. Uno de ellos estaba transportando unas maderas en uno de los últimos pisos. Era algo mayor, seguramente más de 55 años, nadie hablaba con él y él no iniciaba ninguna conversación. Sólo el encargado de obra sabía de sus motivos. Normalmente el mono de cada uno de los trabajadores de la obra tenía su nombre y apellidos por motivos de seguridad, en su mono sólo ponía: John.
Su actitud llamaba la atención a un joven albañil que veía en el viejo una presa fácil para sus burlas. Mientras el obrero transportaba las maderas, el joven le empujó, el peso de las polainas hizo que el John cayera a tierra, pero se levantó en seguida para volver a cargarlas sin decir nada.
- ¿Eres mudo? ¿o acaso no soy lo suficientemente importante para que me hables? - dijo el joven que, seguro de si mismo porque por la noches iba a clases de karate, buscaba un motivo para pelearse y demostrar a los demás sus habilidades. Pero John no dijo nada, bajó la vista y siguió caminando. El chaval le empujó, esta vez más fuerte. Pero John no cayó, estaba preparado. Miró al impertinente joven y continuó caminando.
- Lo que pasa es que eres un cobarde - dijo el albañil joven con prepotencia.
- Mike, ¿qué te pasa?, deja en paz a John - Dijo el jefe de obra que ya se había enterado de la situación.
- Jefe, no ha sido cortés conmigo, se niega a hablar. Le daré su merecido.
- Déjalo Mike, te arrepentirás.
- ¿Porqué, acaso me va a pegar? es un viejo de mierda.
- Mike, cuando ni tus padres se habían conocido todavía, ese hombre estaba en Vietnam dejándose la piel por tu país.
- ¿Vietnam? a si, esa es la guerra que perdimos, lo que fueron allí eran unos cobardes.
John miró al jefe, que con la mirada le suplicaba que tuviera paciencia. En su mente comenzaron a aparecen imágenes de las torturas y humillaciones que había sufrido en los campos de prisioneros de Saigón. Soltó las maderas y se dirijió al chaval. Mike le propinó una patada a la cara, pero John, como si no la hubiera recibido cogió a Mike por el cuello y lo tiró a tierra. John no conocía el término medio, las últimas peleas en las que había paticipado eran a muerte y por tanto no se andaría con rodeos. Cogió un martillo y comenzó a golpear la cabeza del joven Mike. Lo habría matado si no fuera por estas dos palabras que escuchó a los lejos:
- ¡ Rambo, para ! - Era el coronel Trautman, el único que conocía su apellido de todos cuantos estaban en la obra. John dejó el martillo y se levantó como un resorte, un acto reflejo al escuchar la voz del que fue su jefe en las misiones de Vietnam.
- Coronel, ¿qué hace aquí? - Dijo Rambo.
- Rambo, veo que aun estás en forma. Pero no debes comportarte así, ahora eres un civil y en este pais existen los derechos.
- Coronel, nadie me respeta. Desde que volvimos de Afganistan he intentado llevar una vida normal, pero mire cómo he terminado, me ha quitado la casa el banco, vivo en una casa de caridad y duermo con los vagabundos de la ciudad. Coronel, en Vietnam era alguien, allí tenía un arma y sabía quien era el enemigo y era el mejor, usted lo sabe.
- Lo se, Rambo, es dificil volver, pero muchos lo han hecho. - Dijo el coronel Trautman - Pero Rambo, yo he venido aquí para pedirte un favor.
- ¿Qué necesita señor?
- Tienes que volver a Afganistan. Han secuestrado a unos periodistas en el mismo sitio donde me encerraron a mí. Y tú eres el único que sabe el terreno. Rambo, tu recorriste las cuevas y luchaste allí. Te necesitamos.
- No, señor, no puedo volver, no me pida eso. Que los rescaten las fuerzas especiales, la CIA, quien sea, yo ya no valgo para la guerra.
- John, sabes que no te lo pediría si no fuera preciso.
- Pero si todos los días secuestran a alguien, ¿porqué precisamente ahora me pide ayuda?
- Porque una de los periodistas... es... mi hija - Dijo Trautman con la voz entrecortada. - Rambo, tienes que rescatar a Sarah.
Rambo fijó la vista en el suelo, estuvo unos segundos callado y dijo:

- Iré.

(continuará)

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2 Comentarios:

Anonymous uno muy listo Dijo...

Bien, excepto porque yo creo que rambo no golpea al joven con el martillo, sino que va hacia él con cara de odio, lo coje del cuello, y mientras el joven, con los pies a un dedo del suelo, lucha por respirar y por quitarse las manos del ajado pero fornido rambo del cuello, éste dice, con voz amenazante pero sereno. -Escucha chico, yo he luchado por tí, por tus padres, por todo lo que conoces, por los Estados Unidos, y es así como me lo agradeces? créeme, esas patadas de kárate de nada hubieran servido allí donde yo estaba.- Pero cuando rambo vé el miedo en los ojos del joven, le vienen a la mente imágenes de la guerra, de las que despierta cuando una voz le dice: -¡Suéltalo Rambo!...

8/5/07 13:07

 
Blogger eljose Dijo...

Por supuesto toda colaboración en la historia es bienvenida, incluso si te apetece hacer un capítulo tu mismo lo enlazaré encantado.

Pensé que lo mejor sería que, al igual que en Acorralado, la explicación de quién es él la diera el propio coronel Trautman. Rambo es un hombre cansado de tener que dar explicaciones al personal, esa no es su guerra. Él símplemente usa lo que tiene a mano para cumplir su objetivo: matar.
Las dos opciones son dignas de consideración y de apasionada discusión de bar.

8/5/07 13:37

 

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