11 diciembre 2006

Borat mola.

Ayer fuimos a ver Borat. Yo pensaba al leer la crítica de las horas perdidas que iba a ser una comedia sin mucho fundamento. Pero no, Borat mola. Mola por varias razones:

Es crítica si criticar. Aunque parezca que se mete con todos en realidad lo que hace es presentar el contraste de culturas y costumbres. Ese contraste es exagerado por el personaje al ser ignorante y no saber adaptarse. Igual que la genial serie Padre de Familia, a nadie con dos dedos de frente se le ocurre decir que Padre de Familia es antisemita porque en un capítulo Peter diga que necesita a un judio para llevarle las cuentas. Te ries porque deja al descubierto los prejuicios y los ridiculiza. En esta película, ocurre lo mismo. En nigún momento la película da un juicio de valor aunque lo de el protagonista. Es algo que hay que entender. Están muy conseguidos los momentos en los que las ideas del protagonista concuerdan con las de la persona que esté hablando con él, aunque luego descubras que es por motivos muy distintos.

Aunque el mejor humor que tiene es el que se produce a ver las reacciones de la gente ante sus ideas, también tiene trozos de humor negro y escatológico. Ese chiste fácil podría resultar malo si no se llevara al límite. Y esta película si algo tiene son excesos. Es por eso que aunque resulte desagradable, es tan fuerte que hace grácia.

El estilo de falso documental está tan logrado que hay momentos que parece que realmente la gente que interacciona con él no sabe de qué va. De hecho tengo dudas acerca de si cierta escena de un político y un trozo de queso es real.

Como película tiene muchas carencias como la falta de ritmo y de coherencia, pero da igual, Borat Mola.

Advierto no vayais al cine si: Sois sensibles, quereis ver humor sutil, quereis ver una crítica al estilo Michael Moore, os gustan las películas con moraleja.

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